Desde los tiempos clásicos, ya en la Atenas del siglo V a.C se reconocía la importancia de la retórica como un instrumento fundamental para la vida en una sociedad democrática como era la ateniense.La tradición oral había cristalizado en el mecanismo democrático bajo la forma de una necesidad y una herramienta fundamentales para todo aquel ciudadano que tuviera aspiraciones políticas. Pronto, se fue generando un compendio de conocimientos referentes a la retórica y a la dialéctica, que perdurarían hasta tiempos medievales, siendo pilares del Trivium y el Quadrivium prosiguiendo durante las épocas moderna y contemporánea, ya en menor medida en el último cuarto del siglo XX.
¿Por qué comienzo por aquí? Es sencillo. La retórica y la dialéctica eran recursos enfocados a conseguir en el público que escuchaba al orador una predisposición positiva hacia su discurso y persuadirlo de que dicho discurso era bueno y conveniente. No era un engaño, como aclaraba Aristóteles, simplemente consistía en ganarse la opinión de los asistentes hacia la causa que se defendía. En los últimos años, hemos asistido a cómo este noble arte ha sido sustituido por la carencia total de principios en las exposiciones de un mensaje oral y una chabacanería propia de las mentes podridas de la televisión actual. De esta manera, es muy difícil encontrar hoy día personajes políticos, por ejemplo, que sean capaces de persuadir a través de sus palabras, de un simple discurso, a la población. Los grandes personajes de la Historia (Cicerón, César, Churchill, Hitler o Gandhi) disponían de una facilidad innata de movilizar a quienes les escuchaban hacia una posición determinada, gracias al trabajo de la oratoria. Refieriéndonos de nuevo al tema de las oposiciones, recordad esto que os he dicho.
Defectos muy habituales en las exposiciones orales son:
-Falta de dicción: muy importante. Si no conseguimos que quien nos oye, nos escuche y nos entienda, da igual que tengamos una gran programación o unidad didáctica. Debemos esforzarnos en pronunciar correctamente y facilitar, siempre facilitar, el trabajo al Tribunal. No podemos cometer errores que puedan suponer que nuestro público se confunda al interpretar determinado término, y por supuesto, que puedan creer que es el contrario del que queremos decir.
-Ritmo monótono: en la retórica, un aspecto que se cuidaba mucho era evitar que el asistente a la disertación se aburriese. Si empleamos un tono monótono y monocromo, sin subidas ni bajadas de voz, sin resaltar con la voz aspectos que creamos interesantes ni crear silencios adecuados para la reflexión de lo dicho por nuestros oyentes, estamos trabajando para nada. Un buen fraseo de guitarra se recuerda no por demostrar gran maestría tocando muchas notas por segundo, sino por la lógica y acertada selección de sonido y silencios.
-Lenguaje corporal: desde que Goleman lo hiciese famoso a nivel mundial, se ha vuelto a entender la importancia de los gestos. Si pretendo convencer al público, no puedo aparecer titubeante, moviéndome sobre un pie u otro. No puedo quedarme parado mirando hacia el techo mientras hablo, ni meterme las manos en el bolsillo. Todos estos defectos indican solamente dos cosas: duda o inseguridad. Y ambas cosas, para ser profesor, son letales. Sólo imaginad un curso de treinta alumnos de 1ºESO a última hora un viernes. Si muestras un carácter poco enérgico, simplemente por tus gestos, conseguirás que el alumnado, muy sensible a esas cosas, poco a poco te gane la partida durante el transcurso de la hora.
-Eh...eh...: esto, muy habitual en lenguas como la inglesa en la que se conoce como "hesitations" o dudas, en nuestro idioma suena mal al oyente.Incide de nuevo en la sensación de dudas. Es inevitable, en algunos momentos, pero debemos esforzarnos en reducirlo al máximo durante nuestra intervención oral.
-Estatismo o dinamismo excesivos: muy ligado al lenguaje corporal. Si en una clase vamos a estar moviéndonos (escribir en la pizarra, atender a un alumno, pasear por entre los pupitres, estar atentos de si algún alumno charla o hace algo por debajo de la mesa...etc), no podemos transmitir la sensación en nuestra defensa de que estaremos quietos como una piedra. De la misma forma, un movimiento excesivo durante nuestra exposición puede marear al Tribunal. Quizás esto os parezca una estupidez, pero no lo es en absoluto.
-Completo convencimiento de que nuestro trabajo es el mejor: Uno de los aspectos que más valoro y admiro de la sociedad norteamericana es su capacidad para vender un producto, sea el que sea y por trivial que pueda parecer. Si uno reflexiona, no importa tanto el que el producto sea bueno sino el firme convencimiento de que no hay otro mejor. Evidentemente, si sabemos que nuestro producto es bueno, defenderemos mejor. Pero si nos ha tocado una unidad didáctica que no es demasiado beneficiosa para nuestros intereses, hay que salir a ganar y mostrar una gran seguridad. Hay que llevar todos los cables revisados, y si por azar, nos pueden encontrar algún tipo de fallo, rápidamente solucionarlo con una intervención enérgica y convincente. No dejéis nunca que un fallo quede demasiado tiempo a la vista sin que intervengáis, y por supuesto, nunca reconozcáis en público que ese tema no se domina, que no os convence o que estábais nerviosos. Esos argumentos no son argumentos, son excusas y pueden parece que queremos una atención como víctimas.
-Educación: la educación es la mejor carta de presentación de un opositor.Un detalle menor para muchos, pero es tan importante y vital como menor se pueda considerar.Tenemos que conseguir lo que los clásicos conocían como "captatio benevolientae", es decir, hacer que nuestros oyentes tengan una buena disposición hacia nosotros y puedan disculpar fallos posibles en nuestro discurso.Si hablamos de tú al Tribunal y con familiariadad (que raya en insolencia muchas veces) no vamos a conseguir mostrar corrección. Quizás esto os suena a arcaico y rancio, pero no olvidéis que enfrente tenéis un Tribunal, un conjunto de personas que representan en esos momentos a la Administración para la cual queréis trabajar. Si para rellenar una instancia que inicie un proceso administrativo empleáis fórmulas de cortesía, ¿por qué no con un Tribunal?.
Este blog está encaminado a facilitar el estudio de las materias anteriormente citadas a alumnos y a todo aquel interesado en la cultura en general. Los temas serán abordados, primordialmente, desde una óptica didáctica. Interesados, pueden ponerse en contacto conmigo enviando un correo electrónico a docentehistoria@gmail.com
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miércoles, 16 de febrero de 2011
miércoles, 20 de octubre de 2010
Consejos para oposiciones (IV): el primer examen.
Por regla general, y como característica común, los procedimientos selectivos disponen de una parte referente a la realización de una prueba escrita. Dicha prueba escrita varía en función de la temática del procedimiento al que el opositor concursa. En el caso del acceso a Profesores de Secundaria consiste en el desarrollo de un tema concreto en un tiempo determinado.
Por regla general, éste es el examen que muchos opositores desestiman, centrándose más en la defensa de programaciones y unidades didácticas. Pero en realidad, es la llave que abre la puerta al éxito. Si el nivel en la segunda parte (oral) es alto, difícilmente se puede destacar, y en líneas generales, esto suele ser así pues las Academias prepararan a sus opositores muy bien en este sentido, aunque como ya dije anteriormente, eso da como resultados pobres y monótonas exposiciones que siguen todas un mismo patrón. Así las cosas, si en la segunda parte sucede eso, lo mejor será esforzarse en el examen escrito y arrascar puntos de donde podamos, obteniendo notas altas.
ANÁLISIS DEL TEMARIO.
En el momento que una persona decide convertirse en opositor, el primer pensamiento y lo primero que se busca es el temario. ¿Cuántos temas lo componen? ¿Cómo es la temática?. Sin embargo, pasa inadvertido el estudio pormenorizado del temario, obedeciendo a varias ideas claves:
- Temas de mayor contenido y desarrollo.
- Temas más manejables.
- Temas afines: me refiero con estos a los temas que por su naturaleza ecléctica pueden tener enlaces con otros temas anteriores, y que en resumen, con el estudio de esos otros temas, podemos elaborar un tema nuevo diferente.
PREPARACIÓN DEL TEMARIO.
He visto por Internet abundancia de programas online que calculan la tasa de probabilidades de que toquen temas que has estudiado o no. Me parece bien, es lógico, pero en un tema tan serio como las oposiciones, no creo que sea de recibo jugar a la lotería. Es habitual jugar con las probabilidades, pero no olvidemos que son eso, probabilidades. Y que la única manera de jugar contra el azar es reducir el margen de aleatoriedad.
Eso nos conduce a: estudiar todo el temario.
Es posible que algunos de los lectores disientan de mi consejo y lo vean una locura. Se tiene una ocupación laboral, una familia, una vida más allá de la oposición y sería de necios dudarlo, pero quizás por todo eso, yo creo que es lógico intentar rentabilizar todo ese esfuerzo de uno o dos años, llenos de sacrificio, con que al llegar el día del examen, tenga todas las cartas (mejor o peor, pero todas) y pueda defenderme y sacarle rendimiento. Hay opositores que se marcan una cifra antes de empezar (35-40 temas de promedio), pero todos sabemos que cuando queda un mes o dos, la gente intenta estudiar algunos más. El problema es que se estudian mal, sin un método o siguiendo a pies juntillas las indicaciones de la toda poderosa Academia. En esta vida hay tiempo para todo, y un ritmo continuado es nuestro aliado.
EL RITMO CONTINUADO.
¿A quién no le ha ocurrido que cuando va a opositar, hay otros compañeros que te indican que estudian una media de doce horas al día? Bien, habría que analizarlo seriamente. Doce horas, como ocho, son tiempo perdido, generalmente porque excepto en casos contados, esas doce horas engloban dentro de sí desayunos, salir a fumar un cigarro, charlar en el descanso con otros opositores... es decir, que se pierde la concentración.
Personalmente, mi consejo es "el ritmo continuado". Una apisonadora es lenta, pero inexorable. Cualquier objeto encima del asfalto caliente es destrozado y aplastado. Pues bien, el opositor tiene que llegar a una estrategia que le permita estudiar TODOS LOS DÍAS una media de cuatro horas diarias. Y cuando digo TODOS LOS DÍAS, DIGO TODOS LOS DÍAS. Excepto en festividades u otros momentos en que no se pueda a lo largo del año o dos años de estudio, el opositor debe estudiar todos los días. Estudiar doce horas u ocho hoy, pero mañana dos, y pasado ninguna porque es fin de semana, no rentabiliza nuestro esfuerzo a la hora de la verdad. La apisonadora debe seguir hacia adelante siempre, aunque nos bajemos cada cierto tiempo del asiento y rellenemos de gasolina el depósito. Como ya os indiqué, aquí juega una gran baza el aspecto psicológico que comenté ya en el anterior artículo.
ELABORACIÓN DE TEMARIO.
El opositor suele escoger un temario o el temario proporcionado por la Academia y lo estudia. Eso está bien, es ir sobre seguro. El problema estriba en que con que otros treinta opositores hagan lo mismo, su estudio quedará soterrado por la igualdad de nivel y su esfuerzo será igual a nada. Otros opositores buscan temarios vía online o de otras convocatorias anteriores. Está bien, pero...
No nos sirve para destacar.
Y eso, como ya os he dicho en otros artículos, puede significar sacar plaza o no. Recomiendo especialmente a los opositores que se preparen sus propios temas, que los hagan suyos, que los APREHENDAN, es decir, hacerlos suyos porque ellos mismos los han preparado. ¿Os suena el aprendizaje significativo? ¿Por qué no aplicarlo? Al construir nuestro propio conocimiento, basándonos en un temario base o un manual base, podemos ampliar nuestro estudio en diversas direcciones empleando otras obras o temarios diferentes, unificándolos todos bajo nuestro criterio. Como os dije, un guitarrista experto encarga guitarras hechas a su medida para su trabajo.
SABER ESCRIBIR, SABER REDACTAR.
Aquí llega la hora de la verdad: hay un cierto número de opositores que no saben redactar un texto correctamente. Carencias de estructuración de ideas principales y secundarias, distribución de espacios y tiempos en la creación del texto, citas de autores referenciales, faltas de ortografía, mala calidad e ilegibilidad de letras, carencia de márgenes, acentuaciones de palabras... son detalles que son fundamentales porque pueden aumentar o descender nuestra calificación de la prueba.
Recomiendo a los opositores que aprendan a redactar escribiendo bien. Por eso la cuestión de prepararse uno el mismo temario, porque obliga a eso precisamente, a redactar nuestro trabajo y estructurar nuestro pensamiento.
Posibles ayudas:
- Elaboración de mapas conceptuales de los temas estudiados.
- Desarrollo de los mapas conceptuales mediante redacciones.
- Desarrollo de fragmentos concretos del temario, extendiendo causas, consecuencias y conclusiones.
- Unión de diferentes ideas entre sí procedentes de diversos temas del temario estudiado y puesta en común mediante redacción.
Por regla general, éste es el examen que muchos opositores desestiman, centrándose más en la defensa de programaciones y unidades didácticas. Pero en realidad, es la llave que abre la puerta al éxito. Si el nivel en la segunda parte (oral) es alto, difícilmente se puede destacar, y en líneas generales, esto suele ser así pues las Academias prepararan a sus opositores muy bien en este sentido, aunque como ya dije anteriormente, eso da como resultados pobres y monótonas exposiciones que siguen todas un mismo patrón. Así las cosas, si en la segunda parte sucede eso, lo mejor será esforzarse en el examen escrito y arrascar puntos de donde podamos, obteniendo notas altas.
ANÁLISIS DEL TEMARIO.
En el momento que una persona decide convertirse en opositor, el primer pensamiento y lo primero que se busca es el temario. ¿Cuántos temas lo componen? ¿Cómo es la temática?. Sin embargo, pasa inadvertido el estudio pormenorizado del temario, obedeciendo a varias ideas claves:
- Temas de mayor contenido y desarrollo.
- Temas más manejables.
- Temas afines: me refiero con estos a los temas que por su naturaleza ecléctica pueden tener enlaces con otros temas anteriores, y que en resumen, con el estudio de esos otros temas, podemos elaborar un tema nuevo diferente.
PREPARACIÓN DEL TEMARIO.
He visto por Internet abundancia de programas online que calculan la tasa de probabilidades de que toquen temas que has estudiado o no. Me parece bien, es lógico, pero en un tema tan serio como las oposiciones, no creo que sea de recibo jugar a la lotería. Es habitual jugar con las probabilidades, pero no olvidemos que son eso, probabilidades. Y que la única manera de jugar contra el azar es reducir el margen de aleatoriedad.
Eso nos conduce a: estudiar todo el temario.
Es posible que algunos de los lectores disientan de mi consejo y lo vean una locura. Se tiene una ocupación laboral, una familia, una vida más allá de la oposición y sería de necios dudarlo, pero quizás por todo eso, yo creo que es lógico intentar rentabilizar todo ese esfuerzo de uno o dos años, llenos de sacrificio, con que al llegar el día del examen, tenga todas las cartas (mejor o peor, pero todas) y pueda defenderme y sacarle rendimiento. Hay opositores que se marcan una cifra antes de empezar (35-40 temas de promedio), pero todos sabemos que cuando queda un mes o dos, la gente intenta estudiar algunos más. El problema es que se estudian mal, sin un método o siguiendo a pies juntillas las indicaciones de la toda poderosa Academia. En esta vida hay tiempo para todo, y un ritmo continuado es nuestro aliado.
EL RITMO CONTINUADO.
¿A quién no le ha ocurrido que cuando va a opositar, hay otros compañeros que te indican que estudian una media de doce horas al día? Bien, habría que analizarlo seriamente. Doce horas, como ocho, son tiempo perdido, generalmente porque excepto en casos contados, esas doce horas engloban dentro de sí desayunos, salir a fumar un cigarro, charlar en el descanso con otros opositores... es decir, que se pierde la concentración.
Personalmente, mi consejo es "el ritmo continuado". Una apisonadora es lenta, pero inexorable. Cualquier objeto encima del asfalto caliente es destrozado y aplastado. Pues bien, el opositor tiene que llegar a una estrategia que le permita estudiar TODOS LOS DÍAS una media de cuatro horas diarias. Y cuando digo TODOS LOS DÍAS, DIGO TODOS LOS DÍAS. Excepto en festividades u otros momentos en que no se pueda a lo largo del año o dos años de estudio, el opositor debe estudiar todos los días. Estudiar doce horas u ocho hoy, pero mañana dos, y pasado ninguna porque es fin de semana, no rentabiliza nuestro esfuerzo a la hora de la verdad. La apisonadora debe seguir hacia adelante siempre, aunque nos bajemos cada cierto tiempo del asiento y rellenemos de gasolina el depósito. Como ya os indiqué, aquí juega una gran baza el aspecto psicológico que comenté ya en el anterior artículo.
ELABORACIÓN DE TEMARIO.
El opositor suele escoger un temario o el temario proporcionado por la Academia y lo estudia. Eso está bien, es ir sobre seguro. El problema estriba en que con que otros treinta opositores hagan lo mismo, su estudio quedará soterrado por la igualdad de nivel y su esfuerzo será igual a nada. Otros opositores buscan temarios vía online o de otras convocatorias anteriores. Está bien, pero...
No nos sirve para destacar.
Y eso, como ya os he dicho en otros artículos, puede significar sacar plaza o no. Recomiendo especialmente a los opositores que se preparen sus propios temas, que los hagan suyos, que los APREHENDAN, es decir, hacerlos suyos porque ellos mismos los han preparado. ¿Os suena el aprendizaje significativo? ¿Por qué no aplicarlo? Al construir nuestro propio conocimiento, basándonos en un temario base o un manual base, podemos ampliar nuestro estudio en diversas direcciones empleando otras obras o temarios diferentes, unificándolos todos bajo nuestro criterio. Como os dije, un guitarrista experto encarga guitarras hechas a su medida para su trabajo.
SABER ESCRIBIR, SABER REDACTAR.
Aquí llega la hora de la verdad: hay un cierto número de opositores que no saben redactar un texto correctamente. Carencias de estructuración de ideas principales y secundarias, distribución de espacios y tiempos en la creación del texto, citas de autores referenciales, faltas de ortografía, mala calidad e ilegibilidad de letras, carencia de márgenes, acentuaciones de palabras... son detalles que son fundamentales porque pueden aumentar o descender nuestra calificación de la prueba.
Recomiendo a los opositores que aprendan a redactar escribiendo bien. Por eso la cuestión de prepararse uno el mismo temario, porque obliga a eso precisamente, a redactar nuestro trabajo y estructurar nuestro pensamiento.
Posibles ayudas:
- Elaboración de mapas conceptuales de los temas estudiados.
- Desarrollo de los mapas conceptuales mediante redacciones.
- Desarrollo de fragmentos concretos del temario, extendiendo causas, consecuencias y conclusiones.
- Unión de diferentes ideas entre sí procedentes de diversos temas del temario estudiado y puesta en común mediante redacción.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Consejos para oposiciones (III):psicología.
Este aspecto del que pretendo comentaros mis pensamientos podríamos calificarlo como previo, simultáneo y posterior al procedimiento selectivo.
Generalmente, es un aspecto sobre el que se incide poco, pero si tenemos en cuenta que una oposición es una carrera de fondo, es muy importante cuidarlo. La psicología referida a este caso, es la fortaleza mental que tenemos que desarrollar para perseverar y procurar que los millares de agentes externos que rondan la cabeza de un opositor no hagan mella en nuestro ánimo.
Cuando Filípides comenzó la carrera que le llevaría a llevar el aviso de la victoria de Maratón, supongo que pensaría simplemente en llegar a Atenas, que era su meta. Es posible que por el camino pensase parar un momento, tomar descanso, descansar o cuestionar si podría hacer el mismo trayecto en uno o dos días más. Sin embargo, no lo hizo, pues era consciente de la importancia de la noticia que portaba y de su valor para la moral ateniense. Así, prosiguió su carrera hasta llegar a Atenas (el objetivo), pereciendo allí pero con el objetivo cumplido.
Al empezar a tomar conciencia de que va a prepararse para un procedimiento selectivo, el opositor debería ser muy consciente de que es una carrera de fondo, y el que gana, no es el que más rápido va ("me estudio veinte temas y ya veremos", "estudio una media de ocho horas diarias cuatro días a la semana"), sino el que yendo a un ritmo más moderado, lo mantiene a lo largo de todo el período de preparación sin fisuras. En la perseverancia diaria se puede encontrar una llave para lograr el objetivo. Por otra parte, al opositor, le recomendaría lo que yo llamo "blindaje emocional", es decir, tiene que intentar mantener a raya todas las informaciones negativas que puedan llegar previas a la realización del procedimiento. Comentarios y pensamientos tipo "me han comentado que van a salir cien plazas menos", "este año no habrá oposiciones", "dicen que han comentado que se rumorea que han dado indicaciones para complicar la vida a las opositores"...de hacerles caso, nos minarán la moral, si no en el momento, sí en momentos de los que hablaré más adelante, como "la Gran Depresión". Hay que mantener una moral alta y realista, ser conscientes de lo difícil que es una oposición, de lo duro que es este trabajo y las implicaciones y sacrificios que comporta, pero eso no es sinónimo de tener que complicarnos aún más nosotros la existencia haciendo caso de chismes y habladurías, generalmente procedente de gente mediocre o sin expectativas.
Aproximadamente mes o mes y medio antes, llegará "la Gran Depresión", esto es, que veremos imposible aprobar, que será un desastre todo y que no se conseguirá nada, lo que conducirá a perder nuestro blindaje y a desintegrarnos antes siquiera de ir a la batalla. Pero tenéis que saber que es INEVITABLE, e incluso positivo en cierta manera, ya que la cuestión estriba en la capacidad de manejar la situación y cuando nos sintamos un poco mejor, pisar acelerador y subir a la superficie. No debéis dejaros ahogar por los acontecimientos que os rodeen. Recordar que el medio que rodea a un opositor, la mayoría de las veces, es hostil. Si lográis superar la "Gran Depresión", tendréis un acicate para sobrepasar dificultades que os puedan salir al paso de aquí en adelante.
En el momento del procedimiento selectivo, es fundamental hacer algo que en la naturaleza numerosos animales han desarrollado por supervivencia: la apariencia. Los gatos, por ejemplo, suelen ser animales de pequeño tamaño, pero si tienen frente a ellos una amenaza, reaccionan erizando el pelo y poniéndose de puntillas, lo que les confiere un aspecto amenazador, pero puramente disuasorio. Debéis disimular vuestras debilidades y potenciar vuestras virtudes. Me explico. Si en el desarrollo de la prueba escrita el tema no es de tus preferidos, debes intentar por todos los medios que el Tribunal no perciba inconsistencias, debilidades o puntos flacos, y si en algunos puntos puedes potenciar tu trabajo, mejor. Hay obras de arte en las que el artista que las hizo no fue especialmente brillante en partes del lienzo, por ejemplo, pero se esforzó en otros puntos de la composición de tal manera que el público se fijaba en esos detalles soberbios e ignoraba las simplezas o los fallos técnicos posibles.Para todo esto, evidentemente, son necesarios tener sangre fría y no perder los nervios: blindaje emocional, no lo olvidéis.
Una vez termines la prueba, no puedes quitarte la armadura. Es más, quizás sea el peor momento. Os doy una serie de razones:
a) Si el procedimiento era por partes eliminatorias:
a.1.- Si salió mal, ¿de qué sirve fustigarse pensando en detalles? Uno sabe perfectamente si un tema le salió exageradamente mal o no tiene futuro en el procedimiento. Martirizarse conllevaría a males mayores, como depresión y no es broma, pues se empieza a pensar en todo el esfuerzo realizado y el poco resultado.
a.2.- Si salió bien, tómalo como un incentivo para la segunda parte y procura dar el máximo. Es un estímulo positivo, pero precaución, una autoestima elevada nos puede llevar en caso de fracaso al punto a.1.
b) Si el procedimiento es continuo y no eliminatorio:
a.1.- Si salió mal, hay que buscar la manera de arañar puntuación en el próximo paso del procedimiento. Si crees que lo tienes todo perdido, sólo puedes ganar, pero si vas con mentalidad perdedora, desde luego que estás perdido.
a.2.- Si salió bien, debes mantener la racha y la moral alta. Eso te puede servir de una manera decisiva en el desarrollo de la exposición oral. Y eso se nota. Cuando un opositor va convencido de lo que va a presentar porque él o ella sabe que la cosa va razonablemente bien, se percibe claramente.
En ambos casos, de todas maneras, en el tránsito de una parte a otra del procedimiento recomiendo fuertemente seguir con el nivel de trabajo y funcionamiento previo, no dejar de "pisar el acelerador". Recordad a Filípides, pues es posible que un descanso prolongado en mitad de su carrera le hubiera podido significar una lesión y no cumplir su objetivo.
En el próximo artículo, iremos desgranando consejos que bajo mi modesto punto de vista, pueden servir tanto para las pruebas escritas como para las orales de un procedimiento selectivo.
Y yo no he ido a la huelga, como podréis comprobar. Cumplo con mi deber.
Un saludo.
Generalmente, es un aspecto sobre el que se incide poco, pero si tenemos en cuenta que una oposición es una carrera de fondo, es muy importante cuidarlo. La psicología referida a este caso, es la fortaleza mental que tenemos que desarrollar para perseverar y procurar que los millares de agentes externos que rondan la cabeza de un opositor no hagan mella en nuestro ánimo.
Cuando Filípides comenzó la carrera que le llevaría a llevar el aviso de la victoria de Maratón, supongo que pensaría simplemente en llegar a Atenas, que era su meta. Es posible que por el camino pensase parar un momento, tomar descanso, descansar o cuestionar si podría hacer el mismo trayecto en uno o dos días más. Sin embargo, no lo hizo, pues era consciente de la importancia de la noticia que portaba y de su valor para la moral ateniense. Así, prosiguió su carrera hasta llegar a Atenas (el objetivo), pereciendo allí pero con el objetivo cumplido.
Al empezar a tomar conciencia de que va a prepararse para un procedimiento selectivo, el opositor debería ser muy consciente de que es una carrera de fondo, y el que gana, no es el que más rápido va ("me estudio veinte temas y ya veremos", "estudio una media de ocho horas diarias cuatro días a la semana"), sino el que yendo a un ritmo más moderado, lo mantiene a lo largo de todo el período de preparación sin fisuras. En la perseverancia diaria se puede encontrar una llave para lograr el objetivo. Por otra parte, al opositor, le recomendaría lo que yo llamo "blindaje emocional", es decir, tiene que intentar mantener a raya todas las informaciones negativas que puedan llegar previas a la realización del procedimiento. Comentarios y pensamientos tipo "me han comentado que van a salir cien plazas menos", "este año no habrá oposiciones", "dicen que han comentado que se rumorea que han dado indicaciones para complicar la vida a las opositores"...de hacerles caso, nos minarán la moral, si no en el momento, sí en momentos de los que hablaré más adelante, como "la Gran Depresión". Hay que mantener una moral alta y realista, ser conscientes de lo difícil que es una oposición, de lo duro que es este trabajo y las implicaciones y sacrificios que comporta, pero eso no es sinónimo de tener que complicarnos aún más nosotros la existencia haciendo caso de chismes y habladurías, generalmente procedente de gente mediocre o sin expectativas.
Aproximadamente mes o mes y medio antes, llegará "la Gran Depresión", esto es, que veremos imposible aprobar, que será un desastre todo y que no se conseguirá nada, lo que conducirá a perder nuestro blindaje y a desintegrarnos antes siquiera de ir a la batalla. Pero tenéis que saber que es INEVITABLE, e incluso positivo en cierta manera, ya que la cuestión estriba en la capacidad de manejar la situación y cuando nos sintamos un poco mejor, pisar acelerador y subir a la superficie. No debéis dejaros ahogar por los acontecimientos que os rodeen. Recordar que el medio que rodea a un opositor, la mayoría de las veces, es hostil. Si lográis superar la "Gran Depresión", tendréis un acicate para sobrepasar dificultades que os puedan salir al paso de aquí en adelante.
En el momento del procedimiento selectivo, es fundamental hacer algo que en la naturaleza numerosos animales han desarrollado por supervivencia: la apariencia. Los gatos, por ejemplo, suelen ser animales de pequeño tamaño, pero si tienen frente a ellos una amenaza, reaccionan erizando el pelo y poniéndose de puntillas, lo que les confiere un aspecto amenazador, pero puramente disuasorio. Debéis disimular vuestras debilidades y potenciar vuestras virtudes. Me explico. Si en el desarrollo de la prueba escrita el tema no es de tus preferidos, debes intentar por todos los medios que el Tribunal no perciba inconsistencias, debilidades o puntos flacos, y si en algunos puntos puedes potenciar tu trabajo, mejor. Hay obras de arte en las que el artista que las hizo no fue especialmente brillante en partes del lienzo, por ejemplo, pero se esforzó en otros puntos de la composición de tal manera que el público se fijaba en esos detalles soberbios e ignoraba las simplezas o los fallos técnicos posibles.Para todo esto, evidentemente, son necesarios tener sangre fría y no perder los nervios: blindaje emocional, no lo olvidéis. Una vez termines la prueba, no puedes quitarte la armadura. Es más, quizás sea el peor momento. Os doy una serie de razones:
a) Si el procedimiento era por partes eliminatorias:
a.1.- Si salió mal, ¿de qué sirve fustigarse pensando en detalles? Uno sabe perfectamente si un tema le salió exageradamente mal o no tiene futuro en el procedimiento. Martirizarse conllevaría a males mayores, como depresión y no es broma, pues se empieza a pensar en todo el esfuerzo realizado y el poco resultado.
a.2.- Si salió bien, tómalo como un incentivo para la segunda parte y procura dar el máximo. Es un estímulo positivo, pero precaución, una autoestima elevada nos puede llevar en caso de fracaso al punto a.1.
b) Si el procedimiento es continuo y no eliminatorio:
a.1.- Si salió mal, hay que buscar la manera de arañar puntuación en el próximo paso del procedimiento. Si crees que lo tienes todo perdido, sólo puedes ganar, pero si vas con mentalidad perdedora, desde luego que estás perdido.
a.2.- Si salió bien, debes mantener la racha y la moral alta. Eso te puede servir de una manera decisiva en el desarrollo de la exposición oral. Y eso se nota. Cuando un opositor va convencido de lo que va a presentar porque él o ella sabe que la cosa va razonablemente bien, se percibe claramente.
En ambos casos, de todas maneras, en el tránsito de una parte a otra del procedimiento recomiendo fuertemente seguir con el nivel de trabajo y funcionamiento previo, no dejar de "pisar el acelerador". Recordad a Filípides, pues es posible que un descanso prolongado en mitad de su carrera le hubiera podido significar una lesión y no cumplir su objetivo.
En el próximo artículo, iremos desgranando consejos que bajo mi modesto punto de vista, pueden servir tanto para las pruebas escritas como para las orales de un procedimiento selectivo.
Y yo no he ido a la huelga, como podréis comprobar. Cumplo con mi deber.
Un saludo.
lunes, 20 de septiembre de 2010
A un amigo.
Muchas gracias por brindarme tu amistad y ser el referente como profesor de Historia que he perseguido desde que te conocí hace seis años, Juan Diego.
Las grandes personas son como pilares en el océano, resisten los embites de la mar y sostienen el cielo. Va quedando cada vez menos gente como tú, personas que resisten la mediocridad de esta sociedad podrida y que mantienen la cultura en alto para que la minoría menguante de amantes del saber pueda seguir creyendo en que hay esperanza en este mundo tan idiota.
Espero que esta programación, que es imperfecta y mejorable, sea una forma didáctica de agradecerte todo lo que me has enseñado, directa o indirectamente, este tiempo.
Programación 1º ESO 2010-11
Las grandes personas son como pilares en el océano, resisten los embites de la mar y sostienen el cielo. Va quedando cada vez menos gente como tú, personas que resisten la mediocridad de esta sociedad podrida y que mantienen la cultura en alto para que la minoría menguante de amantes del saber pueda seguir creyendo en que hay esperanza en este mundo tan idiota.
Espero que esta programación, que es imperfecta y mejorable, sea una forma didáctica de agradecerte todo lo que me has enseñado, directa o indirectamente, este tiempo.
Programación 1º ESO 2010-11
Consejos para oposiciones (II): claridad.
Un procedimiento selectivo para la función pública, en la mayoría de sus casos, es un proceso administrativo por el cual se escogerá a las personas que cumplan los requisitos exigidos por la ley para el desempeño de esa función concreta y que sean a juicio de un tribunal, las más idóneas para dicho encargo. Y como es de suponer, al ser convocatoria pública, y con el desarrollo educativo que ha tenido nuestro país en las últimas décadas, huelga decir que miles de personas concurrirán al mismo con el objetivo de lograr una de las plazas del puesto al que se haya convocado la oposición.Entre tanto marasmo, y en el caso que nos ocupa, la docencia (aunque también extensible a todos aquellos/as que os presentéis o tengáis pensado presentaros a una oposición) creo que un consejo que no puede faltar es tan sencillo tan sencillo, que quizás por eso, por darse sobreentendido, no se le presta debida atención. Me refiero a la claridad. Es fundamental que ya sea en un texto escrito o una exposición oral, tanto a la hora de expresaros como de exponer físicamente cualquier parte de la oposición, seáis claros.
¿Qué debemos entender por claros? Aquí van unas pautas para que me entendáis:- Claridad de principios: ¿qué quiero hacer? ¿dónde quiero llegar? ¿de dónde parto? ¿cómo lo estructuraré? Esta tarea previa resuelve dudas previas como azucarillos en agua, pues nos previene de perder tiempo sobre la marcha para construir nuestra texto/exposición.
- Claridad de desarrollo: frente a mi, un grupo de personas que me examinan, por lo que debería hacerles más fácil mi disertación, fácil en cuanto a seguimiento, desarrollo. Si mi montura tiene difícil el ascenso conmigo a cuestas, he de procurar no añadir pesos a las alforjas, y desgraciadamente, hay personas que cuando se examinan, no tienen esto en cuenta. Sobre la marcha se le ocurren nuevas ideas, o procuran ser originales a destiempo. En este sentido, cuando ya estéis en plena batalla intelectual, ceñiros bien a un plan claro y determinado.
- Claridad de finalidad: el objetivo que me marqué se aproxima. ¿Cómo puedo señalar este aspecto que indica continuidad de lo que quiero expresar? ¿Y si no me da tiempo, cómo intento subsanar lo que estoy desarrollando de tal manera que el tribunal no se percate de este problema?. ¿Cuáles son mis conclusiones más decisivas?.
Sinceramente, cuanto más fácil hagáis la vida al tribunal en cuanto a su corrección, y también, cuanto más fácil os hagáis la vida a vosotros mismos durante el trance de la oposición, mejor.
¿Cuáles son los principales problemas que se derivan de la falta de claridad? Os pongo una muestra.
- No se entiende la idea global de lo que se quiere expresar.
- No se puede distinguir la idea principal de otras secundarias o aparecen tan desfasados sus límites que se confunden entre sí (confundiendo al examinador).
- Pequeñas confusiones.
- Grandes confusiones, que generalmente, acarrean pérdidas de puntos graves debido al tamaño de la equivocación.
- No hay un principio ni un final, y generalmente, no se enlaza el principio con hechos previos ni el final con datos ulteriores.
Espero os haya servido de ayuda.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Consejos para oposiciones (I):originalidad.

Imaginad la siguiente situación: un profesor corrige los exámenes de ciento veinte alumnos. Aplica la misma atención a todos, pero inevitablemente, comienza a caer en un aburrimiento lógico al ver que entre los alumnos que han aprobado el examen, todos han aplicado el mismo esquema. Un esquema basado en una sucesión de hechos, datos, cifras y estadísticas variadas que al fin y al cabo, sólo hacen repetirse de unos a otros con las pocas diferencias que da el perfil de cada alumno, pero que al fin y al cabo, son esencialmente lo mismo. No están mal, es evidente, y muy probablemente, saldrán aprobados. Sin embargo, por esto mismo, es también muy probable que las notas se equiparen tanto entre sí que ninguno sobresalga y que en un proceso selectivo, dificulte las cosas para los mismos opositores.
Prosigamos con el ejemplo.De repente, uno de los alumnos ha escrito una disertación acertada, y aún tomando como partida lo mismo que el resto de sus compañeros, ha logrado destacarse incorporando elementos propios, distribuyéndose mejor el espacio, organizando y categorizando adecuadamente los criterios lógicos por los que se regirá su texto, escogerá algunas cifras distintas y elaborando un texto rico y diverso. Eso llamará la atención del profesor, quien teniendo en cuenta a la media de aprobados por el mismo rasero que expliqué antes, calificará más alta la nota del alumno. Y esto último, en el caso de oposiciones, puede marcar la diferencia entre aprobar o aprobar sacando plaza.
Advierto que no aconsejo ni sugiero a los opositores darse ínfulas de maestro creador o de un artista innovador en materias como éstas tan serias en las que una persona busca un puesto de trabajo como docente. Pero sí, y haciendo caso de la máxima clásica, buscar un punto intermedio entre lo ordinario y lo extraordinario. En el caso de lo primero, lo confortante es la seguridad que el opositor obtiene porque sabe que su apuesta es segura, pero sin embargo, puede que los beneficios que obtenga sea igual al de un premio de lotería con miles de acertantes, es decir, que dichos beneficios estén muy repartidos y apenas sean significativos. En el caso de un opositor extraordinario, puede que lo sea tanto, que al tribunal no le guste en nada tanta innovación, y la pueda tildar de excentricidad o de falta de realismo o practicidad. Por tanto, aconsejo moderación. Las Academias son un elemento muy importante para la preparación de los opositores, y dotan a éstos de todo tipo de instrumentos y materiales para que su concurso en el procedimiento selectivo sea positivo. Por regla general, los preparadores son personas profesionales muy diestras en la materia, y procuran el bienestar de sus alumnos. Sin embargo, me gustaría reseñar para el alumnado que acude a Academias debería introducir novedades y aspectos significativos dentro de su trabajo diario que le puedan diferenciar respecto del resto de opositores (porque seamos realistas, el resto de compañeros con el que se comparte un preparador de oposiciones, son competencia).Así las cosas, hay que procurar llevar los temarios, las programaciones y las unidades didácticas a un campo más personal en el que nosotros hayamos logrado incluir novedades que en su justa medida agraden al tribunal que tenga que corregir. Además, no olvidéis que esto que os comento es además una muestra de esfuerzo personal y autoexigencia, y por experiencia, esas son cosas que se valoran.
martes, 14 de septiembre de 2010
CHGA Didáctica.
Mañana comienza el nuevo curso 2010-2011 y las cosas están bullendo de actividad en mi quehacer diario. La verdad es que es una pasada tener la oportunidad de comenzar un nuevo curso, me sigue ilusionando como el primer día, hace cinco años.Después de la experiencia de formar parte de un tribunal de oposiciones durante los meses de Junio y Julio de este año, aprendí algunas cosas nuevas interesantes que aportaban los opositores, pero al mismo tiempo, contemplé que aparte de una falta de imaginación alarmante (siempre necesaria dentro de los márgenes posibles), existían varios problemas, consistentes en un exceso en el volumen de información que se quería impartir al alumnado en un curso o demasiado idealismo imposible de llevar a cabo en la dura realidad de las cuatro paredes de un aula de Secundaria. Estos son aspectos sobre los que escribiré en los próximos días, pues me parecen de vital importancia, y así de alguna manera puedo ser de ayuda a aquellos lectores de este blog que piensen opositar próximamente.Lo dicho,decidí rehacer mis programaciones.
En mi modestísima opinión, creo que un docente debe ser capaz de revisar cada cierto tiempo el material que prepara y lo que pretende enseñar al alumnado, renovarse y aprender cada día un poco. A mí me queda muchísimo por aprender aún, pero quizás esa sea mi única virtud, la capacidad de querer aprender cada día más, por lo que cuando terminó el proceso selectivo, tomé la determinación de hacer unas programaciones ARTESANALES.Sí, pongo mayúsculas para que se vea claramente, y si pudiera, lo pondría más llamativo.Sea con fallos o con posibles mejoras (la perfección no existe).
Os preguntaréis por qué tanto hincapié en esto, y la respuesta es sencilla. Los músicos cuando comienzan a tocar un instrumento o aún no han dominado su potencial y sus posibilidades, interpretan música con instrumentos fábricados de manera estándar, todos iguales y sin detalles identificativos. Esto es ideal para aprender, pero cuando un músico se desarrolla plenamente es yendo a un luthier o constructor de instrumentos musicales y le da unas indicaciones de cómo quiere que sea el instrumento (si debe tener menos peso, el tacto, la sonoridad, el trasteo...) de manera que el intérprete mejorará exponencialmente su rendimiento pues su herramienta de trabajo ha sido creada expresamente por el, con lo que él necesita. Ahí creo que radica una cierta mejora, cuando el profesor sabe perfectamente qué hacer y lo tiene reflejado en sus programaciones, distinguiendo lo fundamental de lo accesorio.Como os dije antes, escribiré artículos de didáctica para opositores, pero antes, permitidme que os recuerde que aquellos interesados en la materia, en obtener recursos educativos y demás, tenéis a vuestra disposición www.docentedehistoriarecursos.blogspot.com en el que vuelco todo el material que produzco.
Y un adelanto, Lecciones de Historia se retomará de nuevo.
Nos vemos en las ondas.
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