Mostrando entradas con la etiqueta Geografía Humana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Geografía Humana. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2011

La actividad humana sobre el medio geográfico.

El reciclaje es una medida que busca reducir el impacto
del desarrollo humano en el medio natural.
El espacio geográfico es la base del conocimiento geográfico. En resumidas cuentas, el espacio geográfico es el concepto por el que se entienden toda la cadena de interacciones y fenómenos físicos y humanos que modifican el paisaje natural en la Tierra. Entre sus diversas características, el espacio geográfico es dinámico. ¿Y esto qué quiere decir? Muy sencillo. El dinamismo del espacio geográfico hace referencia al hecho de que no es un ente estático e inmutable ,sino que con el paso del tiempo, las acciones físicas y humanas van variándolo y modificándolo. Un ejemplo de ello son las líneas de costa, que a lo largo de los siglos, pueden variar desde metros hasta kilómetros hacia el interior de los continentes u océanos. En el caso de Andalucía, podríamos poner como muestra el caso del Lago Ligustinus, precedente de las marismas de Doñana, hoy Parque Nacional, que prácticamente suponía la llegada del Océano Atlántico hasta las mismas orillas de Coria del Río.
Sin embargo, el dinamismo del espacio geográfico no sólo se debe a cuestiones naturales, producto de la meteorología, climatología, geología... En el ser humano encontramos otra explicación de esas modificaciones. Lo que ocurre es que en los últimos tiempos, la acción antrópica (humana) está siendo cada vez más intensa sobre el espacio geográfico, abocando a muchas zonas de la Tierra a transformaciones drásticas y dramáticas de su paisaje por intereses económicos. La modificación del medio es cada vez más, tema de preocupación entre la comunidad científica mundial, puesto que conlleva, en una parte, la aceleración de procesos naturales que multiplican varias veces la gravedad de los cambios efectuados por la Humanidad. Para ilustración de ello, retomemos el ejemplo anterior de las líneas de costa. En nuestro país, la mayor parte de la población se concentra en las áreas litorales, quedando solamente el interior (Madrid y provincias cercanas) como referente demográfico sólido. Esto significa que la presión del ser humano sobre el medio ambiente y el hábitat es cada vez mayor. Es muy habitual comparar fotografías de localidades costeras hace cuarenta años con otras más recientes y ver claramente los cambios acontecidos. Donde antes había pequeñas casas de pescadores y chamizos, ahora existen complejos de hoteles de gran altura a pocos metros de la línea de playa. Eso repercute gravemente en los frágiles ecosistemas litorales, destruyendo la flora nativa y haciendo desaparecer la fauna que la habita y de la cual depende. El caso más sangrante lo encontramos en la Albufera de Valencia, en la que además encontramos la lacra de la contaminación urbana e industrial que empeora todo.
Pero conviene aclarar previamente cuestiones básicas referentes a la acción antrópica sobre el medio desde un punto de vista histórico. Conforme los primeros grupos tribales humanos comienzan a asentarse en tiempos del Neolítico (9000 a.C aprox), tiene punto de partida una nueva relación entre ambos factores. La aldea no tiene todavía capacidad de influir en el medio que le rodea, ni de establecer una jerarquía entre el campo y el ámbito al que se circunscribe. Con el tiempo y el cambio del modelo social gradual de sociedades simples hacia una mayor complejidad, la presión del ser humano sobre el medio comienza a notarse. La necesidad de garantizar sustento para un número cada vez mayor de individuos (producto de las mejores alimentarias y uniones de tribus entre sí por fenómenos migratorios) arrastra un incremento de las tierras cultivables y la explotación de todo tipo de recurso cercano. Cuando las sociedades urbanas aparezcan, será muy claro ver cómo los seres humanos consiguen cierto dominio sobre el hábitat en el que se desarrollan, ya sea por modificación parcial o total del medio. Prácticamente, podríamos resumir que desde el momento en que el ser humano desarrolla la cultura encontramos la diatriba que reside en el difícil equilibrio entre progreso y naturaleza. En varios artículos más analizaremos en mayor profundidad el tema.


miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Islam (I): Introducción.


Actualmente, el Islam es la religión monoteísta a nivel mundial con una mayor número de fieles y con mayores expectativas de crecimiento y expansión en el futuro (poco más de mil millones de personas). Su influencia es clara en la zona de Oriente Próximo y Medio, aparte de la mayor parte del continente africano, mientras comparte la hegemonía en Asia junto a las religiones tradicionales de allí. En el caso de Europa y Estados Unidos, el peso de la comunidad islámica es creciente, sobre todo en el caso europeo. Países como Francia o Inglaterra son una muestra de naciones dentro de las cuales la población musulmana dispone de un alto porcentaje de influencia dentro de las minorías religiosas del lugar. Sólo América del Sur parece ser aún un baluarte mayoritariamente cristiano en el cual el Islam no ha penetrado aún.

Sin embargo, el origen del Islam no coincide con la exuberancia actual. Hace más de mil cuatro cientos años, la Península Arábiga era un inmenso desierto en el que la vida humana era prácticamente imposible, si exceptuamos las caravanas de beduinos que la atravesaban transportando mercancías de un rincón a otro de Arabia. Al sur, en la actual Yemen, se encontraba una franja exigua de territorio cuyas condiciones climáticas y geográficas más benignas habían permitido un desarrollo urbano que para nada era compartido en otras regiones, como el oeste, donde sólo ciudades de paso como La Meca o Yatrib destacaban.

En el caso del Islam, encontramos más allá de cualquier consideración histórica que queramos hacer, un ejemplo muy rico en cuanto a las relaciones entre el ser humano y el medio físico en el que se desarrolla su actividad. En el Sur, el nivel de vida mayor respecto a la realidad general imperante en Arabia se debía a la participación del comercio marítimo en el Índico y el aprovechamiento de las costas yemeníes mediante la creación de puertos de escala desde África hacia Asia y viceversa. Todo ello trajo consigo el desarrollo social, económico y cultural conocido en el sur de la península Arábiga. Mientras, en el caso del desierto interior, solamente las estribaciones del Oeste permitían la creación de ciertos nodos de comunicaciones como La Meca o Medina, que en realidad, podríamos considerar como algo precarias, ya que los beduinos de costumbres nómadas se mezclaban con la población sedentaria allí presente. Los beduinos procedían del desierto y se organizaban en tribus compuestas aproximadamente por tres mil individuos relacionados por clientelismo (mawla) y aglutinados por vínculos de solidaridad familiar que garantizaban la cohesión de la tribu. Daos cuenta de que el mundo del desierto era y es hoy día hostil y muy duro. Las batallas entre tribus, la dureza de los enfrentamientos, la exaltación de los guerreros en la sociedad y el rigor de las leyes de aquellos nómadas del desierto procedían de las dificultades que semejante hábitat, escaso en recursos, entrañaba para sus pobladores. Por tanto, haceros a la idea de que en la península Arábiga alrededor del siglo VII d.C, había un fuerte contraste entre poblaciones según la región  que habitasen y sus recursos.

Es por tanto, que el Islam, como religión, en su base doctrinaria, presenta rasgos de rigor, austeridad y solidaridad de la comunidad como consecuencia de aquellos tiempos. Os pondré ejemplos.

-Rigor: es conocido por todos el hecho de la dureza de las leyes islámicas hoy día. Sus raíces, tamizadas por las enseñanzas del Profeta, las encontramos en la legislación consuetudinaria (costumbres) de los beduinos, en la que "el ojo por ojo" destacaba con claridad.
-Austeridad: la austeridad en la misma presentación del Libro Sagrado (Corán), las recomendaciones sobre la suntuosidad y el lujo, la renuncia a los bienes materiales en pos de la eternidad en el Paraíso... perseguían un principio sociológico con precedentes ya en otras sociedades históricas. En grupos sociales reducidos y con recursos escasos a su disposición, las tensiones sociales son habituales y se acrecientan con demostraciones de riqueza y lujo por parte de unos pocos que contrastan con la de una mayoría empobrecida. Mahoma, conocedor de ello (era beduino), gestionó la palabra de Dios precisamente para llevar paz social a la Arabia de su tiempo. Y esto, a la postre, sería la base para la cohesión que daría como fruto la rápida expansión de sus enseñanzas por el orbe.
-Solidaridad: el sentimiento de pertenecer a la Comunidad Islámica (UMMA) entronca con la escasez de recursos y la necesidad de auxilio de unos miembros a otros para sobrevivir en la dura Arabia del siglo VII d.C. No pertenecer a una familia no era algo normal ni lógico, y era considerado una desgracia, pues sin familia, un individuo era imposible que lograse sobrevivir por sí solo en un ambiente tan contrario a la vida como el desierto. Estos vínculos de ayuda y auxilio fueron decisivos para la unidad del Islam en sus primeros tiempos, aunque con el pasar de los siglos, se viera alterada por las intrigas palaciegas de las grandes familias.





martes, 9 de agosto de 2011

LDH: Rev. Industrial: La ciudad industrial (ampliación).

Termino el tema de la Revolución Industrial con el último capítulo de ampliación dedicado a comentar la ciudad resultante de estos nuevos tiempos que hemos estudiado.

Ir a descargar

martes, 15 de marzo de 2011

Japón en peligro.

Las noticias de las últimas horas son muy preocupantes. Excesivamente preocupantes. El comisario de Asuntos Exteriores de la U.E ha declarado que la situación es "apocalíptica". Y sinceramente, que un representante político, se atreva a declarar algo así, debe ser un tema de profunda preocupación para todos los habitantes de este planeta.

La situación de los reactores nucleares de Fukushima está empeorando por momentos, y ya se han sucedido varias explosiones, dando un saldo de tres reactores que han salido por los aires y un cuarto y último ardiendo.El temor ahora es que los niveles de radiación sean tan grandes que se propaguen por muchos kilómetros a la redonda. Y especialmente preocupante es para los habitantes de Tokyo, ya que esta megalópolis es una de las más grandes del mundo y la situación puede ser realmente apocalíptica.

Dios les ayude.

Para que os hagáis una idea, la energía nuclear fue ya descubierta a mediados del siglo XX poco tiempo antes de comenzar la II Guerra Mundial. El desarrollo de la fórmula de Einsteins E=mc2 se tradujo en la capacidad de producir la fisión del núcleo del átomo de Uranio 235 por un neutrón daría lugar a dos fragmentos de masa similar, que al dividirse, generarían una energía enorme. Posteriormente, cada uno de estos fragmentos sufriría nuevas fisiones a gran rapidez, lo que pronto hizo que esta energía fuese vista como una posibilidad. Alemania fue el primer país con una agencia nuclear, y de hecho, se planteó a Hitler la posibilidad de crear la primera pila nuclear, pero éste se negará al no ver demasiado claro esta novedad. Al final de la II Guerra Mundial, EE.UU desarrollará mediante el Proyecto Manhattan dirigido por Oppenheimer la primera bomba nuclear.

Los efectos de una explosión nuclear son varios:
-Mecánico: desde el centro de la explosión hacia el exterior se producen fuertes vientos hacia la periferia que poco después por la succión, vuelven sobre si mismo, destruyendo edificios.
-Térmico: en fracciones de segundo, en el centro de la explosión la temperatura sube hasta decenas de miles de grados. Incendios se propagan alrededor.
-Radiación: los rayos gamma y otros productos de la fisión se esparcen en derredor. El 100% de los organismos vivos mueren por encima de 650 rhems.
-EMP o IEM: El impulso electromagnético de la explosión destruye o daña seriamente los sistemas de comunicación, transporte y la energía eléctrica.

Así que por todo esto, recemos o pidamos a quien sea para que la situación no degenere más allá.

domingo, 13 de marzo de 2011

Japón: desastre natural, desastre energético.

Japón es la tercera economía del mundo. Sus datos económicos nos muestran un país que basa su economía en la exportación de material tecnológico de alta calidad y competitividad, producto de una disciplina férrea de trabajo y de sacrificio. Aproximadamente, Japón dispone de una población de 120.000.000 de habitantes, repartidos entre sus principales cuatro islas de todo el archipiélago: Honshu, Shikoku, Kyushu y Hokkaido. El territorio no es muy propicio para la agricultura, ya que el carácter montañoso de dichas islas da como resultado una estrecha franja de extensión cultivable. Como podréis imaginar, eso significa que es muy difícil suponer que Japón dispusiera de suficiente cantidad de alimentos por sí misma como para garantizar la supervivencia de su población. Esto explica la dependencia exterior de Japón, un país que a pesar de sus ingresos extraordinarios y el talento de sus empresas, está en crisis desde mediados de los años 90 del siglo pasado, que ha servido para que gradualmente China supere a Japón y se convierta en la nueva segunda potencia mundial adelantando al país nipón.

En los últimos días, tristemente, Japón es actualidad debido al tremebundo terremoto y posterior tsunami registrado a 12 kilómetros de Tokyo y que ha supuesto el arrasamiento de la costa de Miyagui, en la isla de Honshu. Aproximadamente, más de diez mil personas han muerto debido a las aguas y cientos de miles están ahora mismo evacuadas de sus hogares, mientras las autoridades japonesas tratan, en estos instantes, de dirimir una cuestión no menos siniestra: la radiación nuclear.


El terremoto y el tsunami.

El archipiélago japonés se encuentra en el Pacífico norte, al sur de las Islas Kuriles y este de China y la Península de Korea. Esa zona es extremadamente sísmica, debido al choque constante de la Placa Euroasiática contra la placa de Filipinas al sur y la placa Pacífica al este. La placa Euroasiática se está subduciendo por debajo de la Pacífica, y eso se ha traducido tradicionalmente en abundantes seismos, ya sean de baja, media o alta intensidad en la escala de Richter. De hecho, no sólo es un fenómeno propio de Japón, sino casi un patrimonio del lecho marino sobre el que se asienta el océano más grande de la Tierra, que repercute en las áreas habitadas de las tierras emergidas.

El seísmo que ha traído la desgracia a Japón ha alcanzado una escala de 8,6 Richter, lo cual es una auténtica barbaridad (la gradación de Richter llega hasta 12, punto en el cual la orografía completa cambia radicalmente). Sin embargo, creo que es importante destacar un detalle importante, que estos días, veo repetidos en los telediarios, que indican que el epicentro del terremoto ha sido localizado a 12 kms. En realidad, el epicentro no es más que un reflejo en la superficie de la corteza terrestre de un movimiento brusco situado por debajo de ésta: el hipocentro.

Debido a esta brusca reacción de las placas, la masa de agua superficial se ve inestabilizada, generando olas de diverso tamaño, conocidas como tsunamis. Los tsunamis (palabra japones que significa ola asesina) que han azotado las costas de Japón hace unos días han sido de diez metros de altura, y han logrado ir en ocasiones hasta chocar con las costa hasta 300 kms por hora. Las aguas sobrepasaron la línea de costa y se introdujeron hasta cinco kilómetros hacia el interior, en algunos lugares más allá en función de la presencia de cursos de agua que desembocaban en la costa.

Las construcciones en Japón siguen los más exigentes niveles de calidad. Los grandes rascacielos de la megápolis de Tokyo han estado oscilando estos días cuando los seísmos y sus réplicas hacían acto de presencia, pero sin derruirse. Esto tiene su explicación en la forma de construir sus cimientos. En vez de estar construidos en base a estructuras rígidas, los arquitectos nipones optaron por dotar a estos cimientos de cierta movilidad, asimilándose a muelles, que permitían evitar que los edificios se colapsasen, dotándoles de cierta movilidad en grados a un lado y a otro. En ese sentido, los efectos materiales del seísmo no han sido exageradas. Todo lo contrario, sin embargo ha ocurrido con el tsunami. Los edificios nipones están diseñados para seísmos, pero no para la fuerza de impacto del agua, y he ahí uno de las causas de esta tragedia.
De hecho, si no hubiera sido por este detalle, muchas vidas se habrían salvado, ya que los japoneses están entrenados, desde niños, para saber qué hacer en estos casos de necesidad, sabiendo disponerse perfectamente en orden y en fila para poder evacuar lugares cerrados y situarse en áreas abiertas o en protecciones diseñadas previamente para guarecerse.


La cuestión energética.
Lo descrito hasta ahora es terrible, pero quizás más terrible pueda ser si la cuestión nuclear que está teniendo al mundo en vilo estas últimas 24 horas no se subsana. El reactor de la estación energética nuclear de Fukushima se encuentra en estado crítico, y los técnicos intentan refrigerarlo con agua de mar. En los casos de terremoto, el Gobierno nipón dispone de la capacidad de desconectar los reactores nucleares para evitar males mayores, e incluso el diseño de las plantas nucleares es muy diferente al que se conoce aquí en Europa, por ejemplo. Pero como suele ocurrir, siempre hay posibilidades pequeñas que pueden cumplirse, y eso ha ocurrido en este caso. Un área de 20 kilómetros cuadrados ha sido diseñado para evacuar a la población ante los casos de radiación que emana del reactor dañado, y algunas noticias indican que sobre 200000 personas han sido evacuadas ya por prevención. Si Fugiyami explotase, Dios quiera que no, estaríamos ante la catástrofe nuclear de la Historia desde la II Guerra Mundial (superando a Chernobyl, y ya es decir).

Aquí nos encontramos una diatriba muy propia de la Humanidad. Una sociedad adelantada como la japonesa ha sustentado su carencia de fuentes de energía con el empleo de la única fuente de energía que favorece su alto nivel de vida: la energía nuclear. Eso quiere decir, que más allá de los combustibles de origen fósil y las energías verdes, para que el Primer Mundo pueda seguir viviendo a este ritmo es vital el uso de una energía abundante, poderosa y garantizada en muchos años, como es el producto de la fisión nuclear, pero... ¿a qué precio? Es una curiosa contradicción. En Haití, los terremotos de 2011 generaron grandes cifras de muertos y desaparecidos debido a sus infraestructuras precarias y escasa modernización. En Indonesia, hace dos años, algo parecido cuando se carecían de servicios tecnológicos que alertasen de la llegada de tsunamis. Y en este caso, encontramos muchas menos víctimas en Japón, pero posiblemente, y si no se remedia, podamos encontrar un aumento de ellas por el empleo de fuentes de energía como la nuclear.

Es posible que los partidarios de las energías renovables estén viendo lo que acontece como una trágica justificación de sus postulados, pero en realidad, yo creo que es simplemente una tragedia. Una tragedia porque se está viendo cada vez más cómo por mucho que la tecnología y la ciencia procuren dar a la Humanidad (mejor dicho, a una pequeña parte de ella) la sensación de inmortalidad, perfección y seguridad, la misma Naturaleza puede desbaratarlo todo con una facilidad tremenda, esquivando todas las precauciones humanas para evitarla. Si queremos vivir como vivimos en el Primer Mundo, deberíamos asumir el riesgo de las nucleares, y ser conscientes de las limitaciones de las energías renovables. Y si queremos vivir sin el peligro de las nucleares, deberíamos ser más conscientes (y ésta es la clave) en el consumo de energía para al menos, conseguir un umbral de desarrollo igualitario en el mundo que pudiese permitir tragedias como Haití o Indonesia.

Sinceramente, no quiero polémicas sobre la cuestión energética, porque al menos, en España, está mezclada con la política, tan lamentable en nuestro país en estos momentos.

Sin embargo, y esto es algo que siempre os he comentado en este blog, no debemos olvidarnos de nuestros antepasados, quienes vivían con la Naturaleza, a la que amaban, odiaban y temían al mismo tiempo. Quizás sea hora de dejarnos de idealismos y empezar a asumir lo extremadamente pequeños e insignificantes que somos y alejarnos de esa suficiencia tan nociva para nosotros como especie.

domingo, 2 de enero de 2011

La demografía y la crisis: planteamiento (I).


Estoy seguro de que últimamente, entre las muchas noticias referidas a la crisis, habréis caído en que se está haciendo cada vez más referencia a un nuevo tipo de crisis que hasta ahora había permanecido oculta para los argumentos de economistas, historiadores y políticos: la crisis demográfica.

La importancia de este término, crisis demográfica, es tan grande, que nos afecta a todos y cada uno de los integrantes de la sociedad española actual. Ya sea para el cobro de pensiones, los cálculos de cotización de la Seguridad Social y la jubilación, la cuantía a percibir por ésta, los datos estadísticos de la Encuesta de Población Activa, las prestaciones por desempleo, las ayudas por maternidad, la configuración de los servicios públicos...encontramos razones suficientes como para preocuparnos e indagar un poco sobre ello.

Las sociedades modernas situadas ya en un período conocido como postindustrial se caracterizan por sus tasas de natalidad reducidas, unos grupos de edad adultos jóvenes comparativamente reducidos en comparación con los grupos de edad adultos mayores y un aumento cuantitativo de población anciana de más allá de los 65 años de edad. Por decirlo de una manera más sencilla, las poblaciones humanas de este tipo presentan un preocupante descenso de las tasas de natalidad, que reducen la posibilidad del "relevo generacional" y favorece el aumento de la edad en la población activa, que se encuentra abocada a una posible prolongación de su status de población activa por cuanto un porcentaje muy alto de la población pasiva está formado por población anciana en dependencia.

Analizaremos todo esto de manera pormenorizada a continuación:

GRUPOS DE EDAD INFANTIL (0-16 AÑOS).

Los cambios en los hábitos y formas sociales de una población postindustrial inciden de manera dramática en la procreación y la aparición de nuevos individuos jóvenes que continúen el desarrollo de la pirámide de población. El uso de métodos anticonceptivos (preservativo o píldoras), junto a la práctica de métodos abortivos, favorecen una reducción de la natalidad.Aparte, el modelo familiar tradicional ha sido roto y por ende, tanto padre como madre trabajadores, se ven obligados a planificar los hijos de pueden traer en tanto en cuanto sus posibilidades económicas se lo permitan. La carencia de estímulos para la natalidad en forma de ayudas y subvenciones por parte del Estado (o su retirada, como en este año 2011 en España), no contribuye en nada a mejorar la situación. Es por esto que las familias españolas, por regla general, y excluyendo a las familias de inmigrantes, están integradas por padre, madre y un hijo (máximo dos).

Los conceptos ideológicos y socioculturales de la población inmigrante sobre natalidad habían supuesto hace unos años un cierto repunte de la natalidad como consecuencia de su instalación en España. Sin embargo, esta tendencia alcista se ha visto interrumpida con la crisis. Un porcentaje de la población extranjera ha tenido que salir del país por la falta de trabajo, y la población residente, se ha visto forzada a reducir su prolificidad para poder sobrevivir. Además, las segundas generaciones de población inmigrante han asumido los roles socioculturales europeos, lo que significa continuar con el ritmo escaso de natalidad que vemos hoy día.

La población infantil posee una alta esperanza de vida, y esto es producto de la asistencia sanitaria española. Sin embargo, el volumen de individuos jóvenes que con el tiempo se aproximarán a la edad adulta demográfica, irá siendo cada vez más exiguo si lo comparamos con su futuro: para mantener el nivel de vida en el que ellos viven, serían necesarios más jóvenes y una prolongación de la vida laboral.

GRUPOS DE EDAD ADULTO (17-65 AÑOS).

Con la situación actual, creo que dentro del CIS y otros servicios demográficos se tendrá que barajar la opción de modificar las pirámides de población en cuanto a la hora de señalar el comienzo de la edad anciana, puesto que con los planes del Gobierno, la edad de jubilación se cifrará en los 67 años.

La población adulta joven se encuentra con grandes dificultades para encontrar su primer trabajo de calidad. Una ocupación que les permita iniciar procedimientos sociológicos y económicos tales como matrimonio, adquisición de primera vivienda y demás. Los trabajos que la población española joven consiguen en sus primeros pasos en la población activa están teñidos en un alto porcentaje de una precariedad total y altas de tasas de explotación laboral tomando siempre como modelo la calidad de vida de las sociedades postindustriales. De esta manera, se retrasan sucesos como los que describí anteriormente. Inversamente proporcional a lo anterior, la formación y la preparación para la cualificación que permita el desempeño de trabajos de cierta calidad han aumentado en muchos años la inclusión de un joven en el sector productivo definitivamente. La retirada de ayudas para la compra de la primera vivienda en conjunción con los fiascos de la política de fomento del alquiler de las Administraciones y el vergonzoso papel de determinados ministros de Vivienda para "promover" viviendas de 30 metros cuadrados han sido grandes lastres para la sociedad.

En cuanto a la población adulta plena, las cargas fiscales y los recortes salariales están convirtiéndose en cuestiones cotidianas. La capacidad de ahorro de las familias españolas está en franco declive, y si a eso le sumamos, el hecho de que muchas familias están registradas en la morosidad de los pagos por créditos a la Banca, encontramos que prácticamente, los ingresos de las familias españolas están abocados directamente en su integridad o casi al gasto. Esto no es una cuestión baladí. La pérdida de poder adquisitivo es un mal síntoma para las economías capitalistas de mercado, puesto que el funcionamiento del sistema se asienta de manera fundamental en el consumo. Sin capacidad de consumo, una sociedad postindustrial no puede desarrollarse. Aparte de todo lo anterior, las nuevas políticas de reforma laboral junto al evidente desprestigio de los propios sindicatos en huelgas generales que rozan el esperpento y el ridículo, permite un clima de desconfianza en la población. Recordemos que la cotización, tras la reforma laboral firmada por el ex-ministro de Trabajo Manuel Corbacho, se ha reducido a 30 días por año trabajado, en vez de los 45 días de antes, con un máximo de 10 años cotizados en la empresa como pago de la compensación por despido.

Pero quizás el aspecto más negativo y preocupante es el paro. Se está registrando en España un aumento de lo conocido en economía como "paro estructural".Es decir, un porcentaje de población que no ha encontrado trabajo, ni encuentra ni encontrará ocupación laboral alguna, aunque cambie la coyuntura económica. Por decirlo de una manera más sencilla, de los casi 5 millones de parados que hay en nuestro país, un porcentaje alto de ellos nunca dejarán de ser parados. Es algo grave, lo que se complica aún más con la nula capacidad actual de generar empleo.

GRUPOS DE EDAD ANCIANO (65+ AÑOS).

Gracias al desarrollo de la Sanidad y las mejoras de los servicios de asistencia primarios, junto al aumento general de la calidad de los medios sanitarios, hemos asistido en los últimos años a un aumento exagerado de la población anciana en España. Población que se mantiene en perfecto estado, comparativamente con tiempos pasados, y que puede aún tener cierta capacidad de consumo y desarrollo económico. Sin embargo, no debemos olvidar que esta población demanda servicios más que cualquier otro sector de la población junto a los niños, y que además, son personas que no producen ni van a producir ya bienes ni servicios para la economía de la sociedad, por lo que tienen que ser mantenidos por la población adulta. Eso se traduce en el aumento de las cargas impositivas y la presión fiscal sobre la población activa adulta que os comentaba antes.


En el próximo artículo, os relacionaré estos apartados entre sí y os presentaré las conclusiones, implicándolas con la situación que vivimos hoy día y con su reflejo en los medios de comunicación.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Medioambiente y el desarrollo.

Estudiada desde diversas ópticas científicas, la relación del medio físico y los seres vivos que lo pueblan (biotopo y biocenosis respectivamente), es la historia de un equilibrio que desde la llegada del adelanto tecnológico de la perdido de una manera alarmante en las últimas décadas. Hoy día es natural levantarse con noticias cotidianas que versan sobre el cambio climático y el deterioro progresivo del medioambiente por la acción del ser humano.

Ante esto último, hay también múltiples posturas sobre si eso último es así o no. Más allá de las polémicas, que son alimentadas por las partes implicadas, es cierto que la acción del ser humano es un factor a tener en cuenta para analizar las relaciones entr
e el biotopo y la biocenosis en los últimos siglos. Además, como suele ser habitual, la opinión pública y publicada se centra en acontecimientos recientes, pero quizás un estudio más centrado en la lejanía de los tiempos, concretamente en la Prehistoria, podría aportarnos un nuevo punto de vista.

Si entendemos el deterioro del medioambiente como sobreexplotación y contaminación del medio físico, está claro que en el Neolítico no observamos dichos factores. Pero si tomamos como punto de partida la modificación del medio, la introducción de elementos exógenos al mismo ecosistema o la influencia del ser humano en la organización del espacio físico según los intereses de sus actividades económicas, encontramos que en tiempos neolíticos ya el ser humano modificaba el medio natural. Me refiero con esto a que el desarrollo de la agricultura implicó la selección de especies vegetales que daban unos rendimientos mayores a efectos alimentarios y la retirada de la cubierta vegetal previa, lo que permitió la realización de un espacio que en términos geográficos se conoce como espacio antropizado. Al mismo tiempo, la ganadería alteró el ecosistema existente en cuanto que el hombre aprovechó los recursos que representaban animales como la vaca, la cabra o la oveja, trasladándolas a los primeros núcleos de población para su explotación. Incluso una espe
cie de lobo fue susceptible de este cambio al que me refiero adaptándose y dando lugar al perro.

Por tanto, el ser humano, desde tiempos prehistóricos, ha influido en el medio físico, como una consecuencia directa del desarrollo de la actividad económica entendida como un conjunto de actividades enfocadas a la extracción de materias primas para la elaboración de bienes económicos que satisfacieran las necesidades del ser humano. En base a esto, para el hombre de aquel tiempo, aunque se encontraba bajo el dominio de los designios de la madre Naturaleza, no tenía ningún tipo de impedim
ento en desarrollar sus intereses. Por ilustrar este ejemplo, en la Hispania Romana, en Las Médulas, León, los romanos, tras recibir informaciones que indicaban la existencia de vetas de oro en aquellos montes, aplicaron la "ruina montium" o mecanismo por el que colapsaban los montes provocando su caída y así proceder a la explotación del oro.

¿Pero qué diferencia encontramos respecto de la Revolución Industrial?

Especialmente, el maquinismo. El desarrollo de una mano de obra que no se ponía enferma, que no se quejaba, que no tenía que ser pagada ni provocaba problemas, como era la máquina, facilitaba un aumento de la producción nunca visto antes. El trabajo en serie, estandarizado, ahorraba costes y gastos superfluos, y facilitaba la producción con una mayor rapidez y un mayor volumen. Así, pronto se inició una carrera por el progreso tecnológico dirigida a la adquisición de mayores beneficios y ganancias por parte de los capitalistas, ya fueran empresas o particulares, lo que arrastró tras de sí una fiebre productiva ya desde el siglo XIX hasta nuestros tiempos. Pero evidentemente, esto no fue una cuestión podríamos decir gratuita. El desarrollo técnico, tecnológico e industrial exigió la búsqueda de nuevas fuentes de energía, que dotasen de mayor potencia y continuidad al proceso productivo que se realizaba en las fábricas del mundo occidental. Es por esto que el control del carbón primero y el petróleo después, junto a los avances en el campo de la energía eléctrica, obligaron a un impacto total en el medioambiente de aquellos países inmersos en la Revolución Industrial. Muchas ciudades que tenían antes de aquellos momentos un equilibrio entre su población y los recursos naturales disponibles en sus cercanías vieron cómo sus habitantes se multiplicaban como consecuencia del éxodo rural y se iban instalando en barrios periféricos (suburbios) que se asentaban en antiguas áreas rurales o como hoy se conocen, zonas verdes. El retroceso del medio natural frente al avance industrial fue acompañado de las prácticas industriales que desde entonces, hasta hace bien poco, eran altamente contaminantes. Ejemplos muchos. Los vertidos tóxicos en ríos y aguas interiores, las emisiones de humo (smoke) de los altos hornos, el empleo de sustancias químicas nuevas y el desarrollo de fertilizantes y abonos agresivos...junto a la continua sobreexplotación de los recursos minerales hasta su agotamiento y la posterior búsqueda de yacimientos en lugares lejanos del globo (y los procedimientos industriales que conllevaban), fueron el inicio de una dinámica continuada hasta hace poco.


El término economía sostenible se basa en el uso de energías renovables centradas en el aprovechamiento de los recursos naturales como el sol o el viento (energías verdes). Confluye además con la sensibilidad ecologista que se originó a fines de los años 50 en Estados Unidos y que con el movimiento hippie conoció un auge decisivo. Sin embargo, estas energías no son baratas, y además, son insuficientes de todo punto para mantener el mismo nivel de vida que hoy día tienen las sociedades avanzadas. Sería cuestión, y éste es quizás el motivo por el que convenciones y decisiones internacionales sobre el medioambiente como el Protocolo de Tokyo de 1997 fracasan continuamente, reflexionar sobre si el modelo actual es realmente sostenible por más tiempo y si en vez de sostenerlo, sería necesario cambiarlo y orientarlo hacia un mayor equilibrio.


jueves, 21 de enero de 2010

La población mundial en 2050.


Hace poco, estuve leyendo un artículo de prensa en el que se comentaba la posible evolución de la población mundial de aquí a cincuenta años. Lo encontré interesante, y decidí comenzar con ella una clase de Geografía en 3º de ESO a mis alumnos, a pesar de que ya estamos dando la actividad económica.

Según los datos barajados, la población mundial está envejeciendo a un ritmo alarmante, y en cierto modo, imprevisto. Hasta tal punto, que se pronostica que la población mayor de 40 años será superior al de la población joven de 16 años, algo sin precedentes. Hay múltiples factores que podrían explicar esto, pero por abreviar, podríamos decir que han confluido dos trenes en direcciones opuestas en el mismo raíl. Por un lado, encontramos el ya consabido modelo demográfico con tendencia al envejecimiento característico del mundo desarrollado, con países como Japón cuya edad media es de 44 años como exponente de sociedad próspera, abundante y paralizada demográficamente. Pero por otro, y aquí está la sorpresa, la población de los países en vías de desarrollo está pasando prácticamente del modelo preindustrial al postindustrial, sin que la transición demográfica transcurra en los plazos habituales, siendo muy rápida, con todo lo que eso conlleva. Aportando datos, podríamos comentar que la mortalidad, que el primer índice demográfico que cae en la fase de transición demográfica, está descendiendo en países en desarrollo vertiginosamente, lo que amplía la esperanza de vida hasta más allá de los 80 años, como en Hong-Kong o Singapur. Y esto, en cuanto a países, se extiende por China, India o Brasil, países llamados a ser las nuevas potencias del futuro, que verán como casi una cuarta de sus poblaciones envejecera.

La población mundial que superará los cien años se verá incrementada por diez, pasando de medio millón en todo el mundo a cuatro millones. Esto encaja a la perfección con lo que ya explicamos en clase, de que la calidad de vida de las poblaciones desarrolladas ha mejorado tanto que trae consigo un aumento de la esperanza de vida, pero no acompañada en muchos casos de decrepitud y mal estar. Es esta una de las razones que los gobiernos de los países desarrollados emplean para argumentar sus proyectos de retraso de la edad de jubilación de sus trabajadores. Como he dicho, una, porque si os fijáis, el retraso de la edad de jubilación va de la mano con el hecho de que las inversiones de las pirámides de población con su característica reducción de población en edad activa de carácter joven, hará necesario retocar los sistemas de pensiones y ahorros, la Educación, la Sanidad y otros servicios más. Un dato que puede ser interesante. La esperanza de vida de un europeo en 1950 era de unos 48 años hasta que hoy se sobrepasa el límite de 68 y suele ser habitual encontrar personas de más de setenta años en razonables condiciones de vida. Y también otro dato curioso, en países del Tercer Mundo en África, la población anciana se ve obligada a trabajar, pero por motivos bien diferentes a los de la población mayor del Primer Mundo: mantener las precarias economías familiares con su trabajo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Los movimientos migratorios en España: la inmigración.

Un error bastante habitual producto de los medios de comunicación es asemejar la inmigración con un tipo muy concreto de colectivo inmigratorio como es el ilegal, que cruza las fronteras de España a bordo de pateras por el estrecho. Sin embargo, es necesario abrir un poco más la mente y ser conscientes de que en nuestro país existen muchas formas de inmigración que no tienen que ser precisamente la ilegal o "sin papeles". Las diferentes formas de inmigración en España son las siguientes:

-Refugiados o exiliados políticos: España no es un país de primer orden en este sentido, ya que generalmente los refugiados políticos tienden a pedir asilo a Francia o Inglaterra. Aún así, hay personas procedentes de Marruecos, Guinea Ecuatorial o América Latina aquí.
-Personas jubiladas que vuelven a España: aunque legalmente son ciudadanos de los países a los que tuvieron que marchar en el pasado, está siendo habitual la vuelta de muchas personas a España para pasar su jubilación.
-Estudiantes: con los diversos mecanismos de intercambios culturales y estudiantiles (Erasmus, Comennius...) se encuentra una importante población que tiene sus focos en las ciudades tradicionalmente universitarias (Salamanca) o que tengan buenas Universidades (Sevilla, Barcelona, Madrid, Granada...).
-De carácter profesional de alta cualificación: ingenieros, técnicos, investigadores... personas que por su actividad profesional requiere un alto grado de cualificación.
- De carácter profesional de baja cualificación.

Una de las principales fuentes para el estudio de la inmigración en España es la afiliación a la Seguridad Social, ya que todo trabajador en territorio español tiene la obligación de estar acogido a un seguro que le proteja durante su actividad laboral. Esto permite disponer de un control más o menos preciso de la realidad del trabajo en España, ya que gracias a la cotización del trabajo de esa población depende el sistema económico actual en el que nosotros vivimos. Entre los años 2001-2006, se estima que en nuestro país entraron como media anual medio millón de personas, llegando a una cifra de 4,8 millones de inmigrantes. Pero estos datos deben ser tenidos en cuenta con cautela. Hay población inmigrante ilegal que no consta en ningún tipo de registro y que sin embargo, permanecen aquí. Este tipo de inmigración favorece el desarrollo de economías sumergidas producto de intereses empresariales que suelen repercutir en las condiciones de vida de esta población.

¿De dónde proceden estas personas? Ha habido diferentes oleadas de inmigrantes según su origen, a lo largo de los últimos años. Comparativamente, la población inmigrante en el año 2001 superó el millón ampliamente respecto de los datos de los que se dispone para el comienzo de la década de los 90. En un principio, la población inmigrante procedía principalmente de Marruecos y poco después, grandes flujos procedían de América Latina (principalmente, países como Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia o Venezuela). Con la ampliación de la U.E en 2007 hacia los países del este de Europa, ha permitido la entrada de nuevos ciudadanos procedentes de Bulgaria o Rumanía. Os recomiendo que visitéis este enlace: http://www.elpais.com/especiales/2000/extran/migra2.htm

¿Dónde se encuentra la mayor parte de esta población inmigrante? Principalmente, no hay muchas diferencias respecto a la forma de distribución territorial de la población española. En este caso, observamos abundante presencia inmigrante en el arco mediterráneo, descollando Barcelona y su área metropolitana como una de las ciudades más importantes de recepción. Comunidades Autónomas como Cataluña, Comunitat Valenciana, Murcia o las Islas Baleares. Otras zonas importantes de recepción la encontramos en Madrid o Navarra o La Rioja, mientras que en las comunidades del interior la presencia inmigrante comienza a descender hasta que en comunidades como Extremadura, Galicia o Asturias los índices no superan el 4% de la población.

¿Cómo se distribuyen en la actividad económica esta población? Principalmente, el grueso de la ocupación lo encontramos en el sector primario en la agricultura extensiva o intensiva especializada que se encuentra en la zona meridional del arco mediterráneo. Comparando, la población inmigrante prefiere trabajar en el sector terciario antes que en el secundario, existiendo un porcentaje de esa población cuya ocupación no podemos clasificar.

La situación legal de los inmigrantes depende principalmente de la Ley de Extranjería.. ¿Cómo se define un extranjero en España?.

El extranjero que pretenda entrar en España deberá hacerlo por los puestos habilitados al efecto, hallarse provisto del pasaporte o documento de viaje que acredite su identidad, que se considere válido para tal fin en virtud de convenios internacionales suscritos por España y no estar sujeto a prohibiciones expresas. Asimismo, deberá presentar los documentos que se determinen reglamentariamente que justifiquen el objeto y condiciones de estancia, y acreditar medios de vida suficientes para el tiempo que pretenda permanecer en España, o estar en condiciones de obtener legalmente dichos medios.


De todas maneras, el Gobierno actual a fines del mes de Diciembre comentó que el anteproyecto de la nueva Ley de Extranjería ya estaba en marcha y que se esperaba que el trámite parlamentario echase a andar durante 2009. Puedes ver aquí la noticia.

La inmigración es motivo de posicionamientos encontrados y opiniones para todos los gustos. Es evidente su contribución al desarrollo económico e incluso demográfico de España, pero también es innegable que existen problemas importantes de carácter social con algunos conatos de rebeldías como Roquetas de Mar el año pasado. Tal es así, que incluso a la hora de pensar en la recepción de más inmigrantes año tras año, miembros del Ejecutivo actual español se enfrentan entre sí, como la vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega y el ministro de Trabajo Celestino Corbacho.

domingo, 18 de enero de 2009

Los movimientos migratorios en España: una introducción.

Según la Convención de la ONU sobre los derechos de los migrantes entró en vigor el 1 de Julio de 2003. En ella, se recoge que una de cada 35 personas migra. Si tomamos como referencia dicho documento, podríamos decir que el 3% de la población mundial (unos 175 millones de personas) se encuentra moviéndose de un punto a otro del globo. Es por tanto la migración una necesidad humana, que se remonta ya desde los primeros tiempos del Paleolítico, cuando nuestros primeros antepasados salieron del centro de África hacia Europa y Asia.

Las causas de que una persona o un conjunto de personas tenga que moverse de un punto concreto de origen a otro de recepción son muy variadas. Principalmente, de carácter laboral, pero las de carácter social o humanitario son las que más relevancia y trascendencia tienen en nuestra época actual. Los movimientos migratorios a nivel mundial, encuentran sus lugares de origen en Sudamérica, África y la mayor parte de Asia, y las zonas de recepción en América del Norte, Europa y Japón. Todos conocemos los dramas que se suceden día tras día en las diversas formas existentes de migración en el mundo, y los problemas que comporta tanto para los migrantes como para la población que los recibe. Pero conviene recordar que no siempre esto fue así...

Caso de nuestro país: España. Hace poco tiempo (en Historia, cincuenta años no es mucho más que un rato), nuestro país era un semillero de emigrantes. ¿Por qué? No existiría una sola explicación, sino más bien un conjunto de ellas que obedecerían a una directriz básica. Nuestro país, tras la posguerra, se vio apartado de la escena internacional por las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial, pero el advenimiento de la Guerra Fría, hizo posible que la España de aquellos tiempos de repente, se viese incluída en la política mundial. Eso obligó a que el sistema económico autárquico español debiese cambiar, y con la entrada del Opus Dei y los tecnócratas, se iniciasen programas de desarrollo económico orientados a llevar al país a una industrialización rápida y muy brusca. Eso. a su vez, forzó a que determinadas zonas (Cataluña, País Vasco, Madrid o la zona del litoral mediterráneo), se viesen muy beneficiadas del cambio económico, robusteciéndose y promoviéndose políticas de empleo en el sector industrial, pero otras regiones españolas, súbitamente, se vieron desplazadas del circuito económico. Esas personas, que vivían en un ambiente atrasado y rural, no pudieron ver otra salida más que la de la emigración, ya fuese a un nivel interior o exterior. Como ya hemos visto en clase, los principales receptores de emigración interior fueron las zonas industriales, pero también, aquellas en las que el turismo y el sector servicio más mano de obra demandaba (caso del arco litoral mediterráneo). En cuanto a la emigración exterior, Europa o Sudamérica fueron los principales destinos.

¿Qué aportaron los emigrantes a la economía española de aquellos tiempos? Muchos beneficios, pero también pérdidas. En el aspecto positivo, podríamos citar el hecho del envío de grandes cantidades de dinero a las familias, que permitió dar un alivio a las economías familiares y reequilibrar la balanza de pagos española. Por otra parte, esa mano de obra que aquí en España no habría encontrado oportunidades logró hallarlo en el extranjero. Sin embargo, nuestro país se vio despojado de un potencial humano y la salida de gente joven que afectó a la pirámide de población de aquella época. A partir del año 1973, muchas de estos emigrantes tuvieron que volver a España, quedando ya muy pocos repartidos entre Francia, Alemania o Suiza (los países receptores predilectos). También del otro lado del Atlántico, con la llegada de muchos exiliados políticos que volvieron tras la caída del régimen franquista.

Próximamente, me encargaré de la población inmigrante en España.

Aquí tenéis algo de cine... Adiós a España, película protagonizada por Antonio Molina, que refleja la emigración española en aquellos años tan duros.

Blog Archive