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domingo, 30 de enero de 2011

El Pergamino: historia.

Con el tiempo, el papiro como soporte escriturario fue sustituido por un nuevo material que presentaba diversas ventajas en comparación: el pergamino. Este cambio se produjo primero en el campo de la producción literaria, para después, pasar al documental y difundirse por completo durante los tiempos medievales. Sin embargo, es necesario apuntar que el uso del pergamino no fue algo novedoso, ni mucho menos. Ya en el II Milenio antes de Cristo, tenemos constancia del primer escrito sagrado sobre pergamino, unos rollos de cuero que contenían un tratado de matemáticas y de leyes de la corte del Visir en Karnak, Egipto.

En el siglo I a.C, Varrón refería el comienzo del uso del pergamino a la corte de Atalo I, quien fundó una biblioteca en Pérgamo. Al rivalizar dicha biblioteca con la de Alejandría, el rey de Egipto decidió dejar de suministrar papiro a Pérgamo, lo que forzó a los atálidas a tener que buscar otro soporte, en este caso, el pergamino. Seguramente, Pérgamo no creó el pergamino, pero sí es posible que pudiese perfeccionar el proceso de fabricación, siendo en opinión del especialista Giorgio Cencetti esta ciudad el primer centro de difusión del pergamino (conocido por entonces como "membrana").

El uso de los pergaminos en el Antigüedad Clásica fue muy restringido. Autores como Virgilio, Lucano, Ovidio o Cicerón hacen referencia al pergamino de manera directa o indirecta. En el caso de Ulpiano, una larga disertación en su "Digesto" muestra que el uso del pergamino era habitual para la confección de libros. Sin embargo, el pergamino no hallará su expansión definitiva hasta el siglo IV d.C. Códices íntegros o fragmentos apreciables de la Biblia fueron realizados ya sobre pergamino. Con el tiempo, el papiro irá quedando reducido a manuscritos menos lujosos y más económicos. De hecho, es relevante para considerar la importancia del cambio del papiro al pergamino la labor de los monjes amanuenses. Prueba de ello fue el trabajo de los monjes Euzoio, Acacio y Cesárea transcribieron bibliotecas enteras de papiro al pergamino, lo que nos ha permitido hoy día contar con información valiosa de aquellos tiempos y anteriores.

En Italia, el Edicto de Rotario (643 d.C) fue realizado por completo en pergamino, según las noticias que nos han llegado. El ejemplar más antiguo conservado en Italia está datado en el año 716 d.C, custodiado en el Archivo de Estado de Milán. En Francia otros documentos en pergamino arrancan de una cronología del año 670-671 d.C. En Inglaterra, los documentos más antiguos encontrados son diplomas regios datados entre los años 679 d.C y 682 d.C. En España y Alemania, la horquilla temporal que encontramos abarca entre los siglos VIII y IX d.C si queremos encontrar ejemplares antiguos y primigenios de pergamino.

El pergamino empleado para ser el soporte de códices de gran lujo recibía un tratamiento especial, y la belleza plástica que encarnaba le hizo popular para el resto de regiones europeas que manufacturaban el pergamino para uso librario. Se teñían de púrpura y se escribía en él con oro y plata, aparte de dedicarle una gran decoración. Numerosos códices se realizaron así: Codex Argenteus (Upsala), Codex Rossanensis, Codex Palatinus, Codex Bruxianus... Durante el período carolingio, la Biblia de Carlomagno es un magnífico ejemplo de estos pergaminos purpúreos.

Seguramente, durante el período bajo medieval, el papel, que comenzaba a difundirse por Europa, era aún considerado un soporte menor en comparación con el pergamino, ya que se le achacaban dos defectos principales: poca resistencia y perecedero. Dichos defectos no se veían en el pergamino, dotado de una mayor durabilidad y resistencia a los efectos medioambientales (aunque como ya veremos en otro artículo, el pergamino era también un material sensible). Pero, de la misma manera que ocurrió con el papiro, el pergamino irá siendo gradualmente sustituido por el papel, que dispondrá de mayores ventajas, algunas de las cuales radicaban en su ligereza, su fácil transporte y almacenaje, aparte de que en la nobleza de siglos postreros (siglos XV y XVI), hará uso del nuevo soporte.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La pintura románica: aspectos generales.

Hoy, enseñando a mis alumnos de 2º ESO el arte románico, como perteneciente al tema del Feudalismo,volví a asombrarme por el interés que puede suscitar un arte tan lejano en el tiempo como el románico en el alumnado. Quizás sea porque no están acostumbrados a la imperfección y a la falta de detalles que se respira en él, o bien, porque ven rasgos que pueden parecerse a los primeros dibujos infantiles que ellos hacían. Lo importante en todo caso era emplear esto que os comento y canalizarlo hacia mi interés, que era hacerles sensibles al arte románico a través especialmente de la pintura.

Para comprender el contexto general del arte románico, visitad este artículo mío.

La idea es lo importante.

La pintura románica se basa especialmente en un desprecio claro por las formas y la realidad. El detalle, la rigurosidad en las proporciones, la belleza o el realismo no son fundamentales.Es más ,son accesorios que por su falta de utilidad, no se emplean a menudo, ya que el objetivo principal de la plástica románica es el sentido trascendente, la idea a la que se encuentra subyugada la imagen. Es decir, por poner un ejemplo, para el artista románico, es fundamental la idea de la majestad y el rigor del Pantócrator (Dios Juez) antes que representar con rasgos precisos la efigie de Dios.Si el espectador recibe el mensaje de la terrible ira de Dios, se ha cumplido la misión de la pintura, que al igual que la escultura de aquellos tiempos, tenía una función didáctica.

El cuerpo es el pecado.

Esto entronca con la tradición judeocristiana de tratar el cuerpo como fuente de pecados y buscar en la pureza de las ideas las virtudes del ser humano. La plástica románica rehuye de la representación realista de las figuras. Los cuerpos se ocultan tras espesos ropajes monocromáticos, desdibujando las formas corporales y dando lugar a expresiones y gestos corporales antinaturales. Es decir, podemos encontrar piernas mucho más cortas que los brazos, manos extremadamente grandes para las proporciones físicas de su propietario, brazos que se doblan aproximadamente a la altura del húmero simulando la existencia de un codo...
Por otra parte, la expresividad de las figuras obedecen a una seriedad hierática. En la iconografía de la Virgen Theotocos podemos comprobar la falta de relación entre Madre e Hijo. No existen detalles que delaten una proximidad de amor filial y materno, las figuras son representadas de manera frontal y no tienen contacto entre sí. Todo lo contrario de lo que se verá tiempo después en las manifestaciones pictóricas y escultóricas del Gótico. Colores planos.
En consonancia con lo anterior, el color es tratado por el artista románico como un instrumento más.La mayor parte de los colores se basan en gamas cromáticas terrosas o rojizas, y se plantean en planos de color de fuerte geometrismo. Aspectos como la veladura, las transiciones del color en función de la incidencia de la luz o la sensación de profundidad no son tratados de manera delicada. Si es necesario representar un doblez en un vestido, el artista románico procederá a marcar con un triángulo de un color más oscuro la porción de la tela que sea necesario para conseguir el efecto.

Delineado.
Para diferenciar los colores, debido a la carencia de gradaciones en el color y por tanto, a la división de calidades entre sí, el artista románico tenía que señalar con color negro el trazo que dibujaba el objeto. Así, podemos decir que los planos de color aparecen enmarcados en una gruesa línea negra que les da un sentido óptico para el espectador.

Esquematismo.
Es evidente que no se buscaba en el arte románico la profusión de detalles o el preciosismo. Así que el esquematismo, junto al empleo de formas geométricas, buscaban eliminar aspectos que pudiesen distraer al espectador de lo fundamental, de la idea que se quería transmitir. Sólo se presentarán detalles que puedan reforzar la idea trascendente. Por ejemplo, al Pantócrator, generalmente, se le practicarán líneas en el ceño que refuerce la sensación de enfado y aumentar su aura de ira justiciera.

Temática.
La temática de la pintura románica es eminentemente religiosa. Su función didáctica obligaba a ello, por lo que las representaciones de la Virgen y el Niño y de Dios Juez Pantócrator eran habituales junto a otras que ilustraban pasajes de la Biblia. También se representaban escenas de la vida diaria de aquel tiempo.En la cripta de San Isidoro de León podemos encontrar una panorámica visual de cómo era la vida del campesinado de la época, muy ligada al ritmo estacional y al de las cosechas.

Materiales.
La pintura románica tuvo en la pintura mural un medio de desarrollo muy habitual. El empleo del fresco, mediante la aplicación de varias capas previas de revoco de diversa naturaleza sobre la que se empleaba rápidamente los pigmentos, permitió la decoración de los muros de las iglesias románicas, especialmente, en los ábsides y absidiolos. Así, el Cristo Pantócrator del ábside de San Clemente de Tahull fue realizado en el ábside del templo de esta manera. En un próximo artículo abordaremos de manera más detenida esta última obra, para ilustrar y profundizar aún más mediante un buen ejemplo en las características generales de la plástica románica.

Las dos primeras fotografías de este artículo fueron realizadas por JAB en San Baudelio de Berlanga.

San Juan del Duero.







Magníficas imágenes de mi compañero JAB de quien he obtenido el permiso para poder publicar sus fotografías de sus viajes del último verano a Castilla León. En esta ocasión, subo las fotografías que hizo de San Juan del Duero, joya soriana del arte románico castellano, del que próximamente escribiré.

Muchísimas gracias, JAB.

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